DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA

 DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA

La grandeza de la persona humana se deriva de su origen: [Leer Génesis 1,26-31].

El hombre es fruto de un proyecto de amor del Padre. Fuimos concebidos como obra máxima de la creación, aquella que se parece a su Creador, que es su imagen, que lo revela de una manera más clara.

Si el hombre es semejante a su Creador, tiene atributos especiales que comparte con El dándole una superioridad sobre el universo material. El hombre, por su interioridad, es superior al universo entero. Lo reviste de una especial dignidad y comparte su destino eterno.

De aquí se desprenden las características de la persona humana. Con la INTELIGENCIA el hombre puede pensar, razonar, conocer, analizar, en fin, buscar y descubrir las leyes de la naturaleza, ser investigador.

Tiene la facultad de crear y transformar las cosas, situaciones y ambientes, para ponerlos al servicio del hombre. Es capaz de explorar el universo para dominarlo y emplear su riqueza en beneficio de la humanidad.

Posee lenguaje conceptual que le permite comunicarse con todos los seres de la creación en forma inteligente. LA SABIDURÍA perfecciona su inteligencia, trasciende las fronteras espacio-temporales y se proyecta al infinito, le ayuda a buscar, amar y a encontrar la VERDAD y el BIEN.

Dios es el ser libre por excelencia y como imagen suya, somos libres.

LA LIBERTAD le permite a la persona humana orientarse hacia el bien, por eso puede conquistar la responsabilidad y el compromiso, que obre según su conciencia y libre elección, movido e inducido personalmente, desde dentro, no bajo un impulso ciego o una mera coacción externa.

Si la libertad es don y tarea y sólo se alcanza con un proceso de liberación integral, es confortante saber que Cristo ya nos liberó.

La libertad es la que convierte a la persona en fuente viva de ser, de llegar a –ser-; es ruptura pero a la vez conquista; debe ser definitiva: adhesión a los valores que va más allá de lo inmediato y finito, que son más que la vida, en donde el universo personal se encuentra con el universo moral definiéndola y además, coincidiendo con él.

La persona humana es irrepetible, es diferente a todas las otras. En consecuencia, su misión en el mundo es personal e intransferible.

“Sujeto, es individuo que contiene en sí un principio activo; la persona tiene en sí la razón de la propia subsistencia; es singular, por tanto ORIGINAL Y CREATIVA”

Esto reclama el desarrollo de todo su potencial: crecer, expandirse y perfeccionarse.

Como ser DINAMICO se experimenta inacabado pero a la vez con la capacidad de proyectarse, de perfeccionar la creación en él, de mirar hacia la utopía del Hombre Nuevo y vivir de acuerdo con esta visión. SOCIABLE por naturaleza, la persona se abre a la relación, sale de sí para entregarse en donación. Reconoce al otro en su riqueza y lo acoge; recibe y da, da y recibe. Así se percibe con gran capacidad de amar y necesitado de amor. Existencialmente se siente urgido a salir de la interioridad dando lo mejor de sí. La persona requiere de la convivencia, solicita la comunicación y reclama la comunidad.

Es un ser SITUADO. El hecho de vivir enmarcado en el tiempo y en el espacio lo hace HISTÓRICO. Es en la relación con su mundo en donde puede vivir su vocación de SERVICIO y dar el salto de calidad: dejar de ser espectador y pasar a ser actor, gestor, protagonista de los cambios en la sociedad. No sólo debe ser histórico, sino hacerse historia. Es un llamado a la entrega, al compromiso de la transformación de su ambiente.

Creada a imagen de Dios, la persona humana encuentra su realización en la dinámica de salir de sí, ser con el otro y llegar al Absoluto; sólo El puede plenificarlo. Su naturaleza reclama esta relación TRASCENDENTE. Desde ella cobra sentido todo su ser y quehacer.

Posee conciencia moral, al buscar a Dios descubre que “… el hombre tiene una ley escrita por Dios en su corazón, en cuya obediencia consiste la dignidad humana y por la cual será juzgado personalmente”.

¡Qué grande es Dios que nos creó tan valiosos!

Es verdad que por su libre decisión está herido, pero el pecado ha sido redimido por Jesucristo. Con razón afirma el documento de Puebla: (Da clic aquí para abrir el documento):
 Leer el Documento nn. 317-318

 

ACTIVIDAD

·         Leer el texto “La dignidad de la persona humana”, comprenderlo y presentarlo (juntamente con el texto del génesis que viene al inicio de esta lectura, así como del documento de Puebla que encontrarás al final) al grupo en modo de video para el próximo 6 de marzo. 

Los Valores son: INTELIGENCIA, VERDAD Y BIEN, SABIDURÍA, LIBERTAD, ORIGINAL Y CREATIVO, DINÁMICO, SITUADO, TRASCENDENTE, HISTÓRICO, SERVICIAL, SOCIABLE.

Se calificará: entusiasmo, creatividad, contenido (comprensión de los valores), claridad, trabajo en equipo.

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